Viaje a Barcelona.

Nos invitaron unos amigos a pasar unos días en su casa de Barcelona, como Sandra mi mujer tenía muchas ganas aceptamos de inmediato, fuimos a la estación de Algeciras y sacamos los billetes de inmediato, nos llevamos un pequeño disgusto al notificarnos el empleado de la estación que no había literas disponibles, así que tendríamos que viajar en un compartimento con 4 personas más, no le agradó mucho a Sandra pero sus ganas de conocer Barcelona eran razón más que convincente para hacer el viaje como fuera. A las 7 de la tarde cogimos el expreso Estrella Picasso, cuál sería nuestra sorpresa cuando 5 minutos antes de salir el tren, llegan 3 magrebíes portando billetes correlativos a los nuestros, evidentemente no nos hizo ninguna gracia, no albergamos ningún sentimiento xenófobo hacia ellos, pero 18 horas en el mismo espacio juntos no era motivo de alegría precisamente, máxime conociendo la fama de salidos que tienen, y además viendo la indumentaria que Sandra se había puesto para el trayecto, en su afán de ir cómoda y como era verano llevaba un vestido de gasa verde clarito por encima de la rodilla, sin sujetador y un tanga verde también. La cara que se les puso a los 3 magrebíes ya os podéis imaginar, mascullaron algo en su idioma y se sonrieron, a mí desde luego la situación me empezaba a molestar, pero no tanto como cabía esperar. A eso de las 1 de la mañana y después de habernos tomado unos bocatas y unas cervecitas Sandra tuvo ganas de ir al baño, se levantó y caminó hasta el final del vagón, uno de los magrebíes salió también en dirección al baño, cuando llegó a la misma altura que Sandra pasó hacia delante y aprovechó para pasarle la mano por el culo y palparle los glúteos, Sandra le insultó y él se dio la vuelta y de un empujón la metió en el baño, sacó una navaja y se la puso en el cuello y en un perfecto castellano le dijo que si se le ocurría gritar le seccionaba la yugular, y que además se pusiera de rodillas para hacerle una mamada, Sandra se horrorizó pero instintivamente se arrodilló y le bajó la bragueta, ante ella apareció una verga de unos 18 cm, acercó su lengua y comenzó a succionar, el magrebí cerraba los ojos de placer, subía y bajaba por el contorno de su pene, poco después el africano eyaculó y tuvo que limpiarlo todo con su lengua, pero lo que más le preocupó fue que no sintió tanto asco como ella pensaba, luego el magrebí le advirtió que si decía algo yo moriría ya que sus compañeros estaban al tanto de la situación, y estaban con él en el compartimento, así que le ordenó que fuera hacia el compartimento y que más tarde se divertiría mucho. Al decirle eso un escalofrío sacudió su cuerpo pero no supo identificar si era de miedo. Llegó y no pasó nada, pero a eso de las 5 de la madrugada cuando había logrado conciliar el sueño, sintió unas manos acariciándole la vagina por encima de la braga y otras pellizcándole los pezones, eran los otros 2 magrebíes, el otro estaba junto a mi con la navaja en la mano esperando que me despertara para convencerme de que era mejor dejar a mi mujer para que se la follaran. Empezaron a bajarle los tirantes del vestido y le sacaron sus tetas que chuparon con verdadero deleite, sus pezones se irguieron como jamás ella recordaba, en verdad tenían unas lenguas muy hábiles, bajaron hasta el ombligo y le bajaron muy despacio el tanga, ante ellos apareció una vagina con un clítoris desafiante, hinchado a causa de las caricias anteriores, y con una diminuta mata de pelo en forma de triángulo, se volvieron locos, empezaron a pasar sus lenguas por su apéndice diminuto y ella no pudo contener un gemido de placer, lo que hizo que me despertara un poco aturdido, pero espabilé rápidamente al ver la hoja de una navaja en mi garganta, ante mis ojos apareció mi mujer que estaba siendo violada por las lenguas de esos magrebíes sucios, y a juzgar por la expresión de Sandra de una manera más que satisfactoria, sacaron sus pollas y mientras que uno se la metía de un solo golpe en una más que dilatada vagina el otro le follaba literalmente la boca, la verdad es que estaba disfrutando como una perra en celo, encima yo comencé a darme cuenta de que aquella situación no me disgustaba y rápidamente mandé los impulsos cerebrales hacia mi polla que se puso como una estaca de dura, el magrebí que estaba conmigo se dio cuenta y en castellano se dirigió a sus compañeros para enseñarles mi instrumento, todos se rieron y me obligaron a sacarme la polla, y a continuación se la sacó el también, nos levantamos y me pusieron alrededor de mi mujer que mientras era follada por unos de ellos nos la chupaba a los demás, estaba como poseída, gritaba que se la follaran, que le rompieran el coño, que quería todas las pollas, que era una puta, en fin lo que nunca imaginé que pudiera decir. A mí aquellos gritos acabaron de ponerme caliente y me contagié de la locura colectiva y entonces les propuse desvirgarla por detrás, ella se dio la vuelta con ojos libidinosos y pidió que fuera yo quién la desvirgara, y ellos accedieron con la condición de que luego tenían que probarlo, no estábamos en condiciones de exigir nada así que nos pusimos manos a la obra, ella se subió encima de uno de los margrebíes y se metió su polla hasta el fondo, yo fui por detrás y untándome los dedos en crema bronceadora empecé a dilatarle el esfínter, estaba tan caliente que no me costó ningún trabajo, por lo que apunté mi glande hacia su entrada trasera y empujé, al principio gritó de dolor, pero inmediatamente los gritos se tornaron en gemidos de placer, comenzamos perfectamente sincronizados el magrebí y yo a follarla con energía, mientras los otros dos le ponían sus pollas en la boca para que las mamara, estaba disfrutando como una auténtica actriz porno, era una perra en celo, me corrí a la vez que el magrebí, nos retiramos y ocuparon nuestros sitio los otros dos que también la obsequiaron con una fenomenal follada, acabo limpiándonos a todos los restos de semen de nuestras vergas, cuando terminamos nos dimos cuenta que estábamos llegando a la estación de Sants, por lo que nos arreglamos un poco y nos despedimos de ellos, Sandra se bajó con una pequeña dificultad del vagón pero iba radiante, se quedaron como recuerdo el tanga, y fuimos al encuentro de nuestros amigos, nuestra sexualidad se había despertado, había que celebrarlo, como lo celebramos en Barcelona, es otra historia que os contaré otro día.